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28 de
octubre de 2002
Noticias | Ciencia/Salud
| Nota
Según
un estudio del Hospital de Clínicas
El
55 por ciento de casi 900 pacientes relevados en
el Hospital de Clínicas, de esta Capital, recurrió
a una terapia alternativa alguna vez en su vida.
Así
lo demuestra un trabajo hecho por los doctores
Jorge A. Franco y Cristina Pecci, jefe de
consultorios externos y coordinadora de
investigaciones del Departamento de Salud Mental
de ese establecimiento, respectivamente.
Franco,
especialista en psiquiatría y sexología, y
Pecci, socióloga y doctora en psicología,
admiten que estas propuestas, que generalmente no
son no bien vistas por la medicina tradicional,
cuentan, sin embargo, con la aceptación de mucha
gente.
“Y
esto, en principio –afirma Franco–, revela que
si bien la medicina convencional hizo
impresionantes avances científicos, las personas
no están del todo conformes con lo que se les
ofrece, especialmente en cuanto a la relación médico-paciente.
Yo mismo, cuando la medicina oficial había
desahuciado a mi hija, recurrí a muchas de estas
propuestas alternativas. Mi hija murió. Pero
siempre me quedé con el interés por saber qué
pasaba en este campo, no oficial. Por eso creo que
toda investigación es en parte autobiográfica.”
Los
especialistas dicen que no buscan enjuiciar, sino
saber: “No quisimos validar nada
–sostienen–.
Por
eso, cuando ponemos, por ejemplo, homeopatía (que
es el recurso más utilizado por los pacientes) no
discriminamos entre homeópatas serios y no. Un
hospital debe integrar aspectos socioculturales y
saber qué necesitan los pacientes: una parte del
éxito terapéutico siempre se vincula con lo que
la persona cree".
La
investigación se realizó sobre 898 pacientes que
accedían por primera vez a consulta en el
hospital, divididos en dos grupos: clínica médica
y salud mental.
"El
paciente de salud mental -explica Franco- está
considerado como alguien que busca una visión más
general de sus problemas y por eso se espera que
tenga más tendencia a utilizar opciones
alternativas, que se dicen holísticas. Para
evitar este sesgo, entonces, trabajamos también
con pacientes de clínica médica."
Primera
sorpresa
Cuando
los investigadores compararon las primeras cifras,
se llevaron la primera sorpresa: el porcentaje de
usuarios de terapias alternativas había resultado
similar. En ambos grupos la disciplina más
utilizada era la homeopatía y en los de clínica
médica un importante porcentaje (más que en
salud mental) había consumido hierbas
medicinales.
Más
específicamente, cuando se preguntó a los
pacientes si habían utilizado alguna terapia
alternativa en los últimos 30 días, la proporción
de usuarios fue mayor entre los pacientes de clínica
médica, con la homeopatía y las hierbas otra vez
primeras.
"El
problema de las hierbas no es menor -afirma
Franco-. Existe riesgo de adulteración, interacción
con otros fármacos e intoxicación, algo bien
documentado, especialmente en niños."
Respecto
de la homeopatía, el médico también expresa sus
preocupaciones.
"Un
problema son las vacunas con virus vivo, porque
algunos no las aconsejan a pesar de que con ellas
la medicina erradicó muchas enfermedades, algo de
lo que la homeopatía no puede dar cuenta. Además,
es particularmente riesgosa la exigencia de dejar
medicamentos alopáticos en casos como el asma, la
hipertensión, la epilepsia convulsiva y
trastornos graves de salud mental, como las
psicosis".
Examen
de eficacia
Según
el trabajo del Clínicas, quienes utilizan
terapias alternativas suelen atribuir el origen de
la enfermedad a aspectos menos biológicos
(problemas afectivos, laborales, económicos,
debilidad de las defensas).
"Tienen
mayor desconfianza hacia los diagnósticos y los
tratamientos médicos", dice Pecci.
Entre
los usuarios más habituales de terapias
alternativas predominan aquellos que tienen con
frecuencia dolores (de estómago, de espalda, de
articulaciones, de cabeza, pecho), molestias (vómitos,
náuseas, diarreas, gases, alergias alimentarias),
síntomas funcionales (visión nublada, pérdida
de la voz, disminución de la audición, todo por
momentos), y miedo o preocupación por tener una
enfermedad o discapacidad.
Pecci
y Franco consideran que tanto la medicina científica
como la alternativa tienen desafíos propios por
recorrer si lo que se intenta es ofrecer al
paciente la mejor asistencia posible.
"Las
posturas alternativas deben buscar el camino para
ser consideradas complementarias, dar cuenta de su
eficacia -afirman-. Y la medicina convencional,
mejorar la relación médico-paciente e integrar
aspectos antropológicos y culturales en su
mirada, sin olvidar que debe tender hacia la
curación espontánea de la enfermedad."
Por
Gabriela Navarra
De la Redacción de LA NACION
Enfermos
en busca de otras soluciones
El
doctor Franco considera que la medicina científica
suele tener poco en cuenta la diferencia entre
estar y sentirse enfermo.
"Muchas
personas se sienten mal, se hacen chequeos y todo
da perfecto -explica-. Entonces el médico les
dice que no tienen nada... Pero los síntomas
continúan, sin mejoría. Bien: de esas personas,
una buena parte busca otras soluciones."
Los
investigadores consideran que cerrar los ojos
frente a las necesidades de los pacientes es un
error, y por eso critican que los médicos no
pregunten sobre el uso de estas terapias en el
interrogatorio clínico. Pero también piensan que
los alternativos deben dar cuenta de su eficacia.
"Esta
clase de medicinas tiene un marco psicológico de
efectividad que es la confianza de la gente, y
también cuenta con eficacia social porque está
aceptada. Pero habría que intentar rodearlas del
marco de la eficacia lógica y metodológica. La
dificultad radica en que forman parte de los
tratamientos que no exponen su eficacia a
comprobación."
Franco
indica que la Organización Mundial de la Salud
(OMS) no posee datos sobre terapias alternativas
en la Argentina, y que el suyo y el de Pecci sería
el primer estudio local. "Pero en otros países,
como EE.UU., por ejemplo -dice-, se hicieron
investigaciones sobre el tema. Ya no se las llama
alternativas, sino complementarias. Por un lado,
preocuparon los gastos que absorben estas prácticas,
y que son dinero que sale del bolsillo del
paciente. Por otra parte, interesó también
probar la efectividad y validez. Así, la
acupuntura fue probada y es aceptada para
hipoanalgesia. Con la homeopatía eso no podría
pasar, porque afirma que no hay enfermedades, sino
enfermos y que cada uno es único, incomparable
con otro."
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